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Luces ocultas… (Taken with instagram)
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El dulce olor de las rosas… (Taken with instagram)
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Azul profundo… (Taken with instagram)
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Arañas en el cielo… (Taken with instagram)
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Ella es arte…
Ella es arte. Así de simple. Mis ojos no se resisten ante ella. La miro en cada detalle, en cada gesto, y sé que no es real, pero sí hermosa. Está educada para ser una flor, una mariposa que vuela en las noches enalteciendo a los hombres que la poseen y deslumbrando al resto con su forma de hablar, con su danza de ave enjaulada. Tenerla a ella es como tener a una muñeca que sabe responder a tus impulsos. Ella es arte y yo, como todos los hombres, respiro soledad.
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Me gustaría conocer esa ciudad que hay dentro de la ciudad, ésa que está en la periferia, con sus calles estrechas y terrazas, sus techos de zinc y sus muros de madera y ladrillo rojo, esa ciudad que está siempre creciendo, extendiéndose en dirección a las nubes con el sonido de los gallos y de los niños, de las madres que tienden la ropa en el solar y de los hombres que ya no están pero que han dejado huella en esa vida que fluye, ese extraño don de fluir que sorprende a la muerte, de cuando en cuando, como la lluvia…
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Antes y después de ti
Quisiera creer que soy algo más, mucho más de lo que alcanzan a ver tus ojos. De alguna forma siento que la noche me arranca de ti antes de que podamos intentar la fuga. Si tan sólo pudieras recordar, deslizar tu piel brevemente en el espejo y pensar de más, pensar que pudimos ser los dos, vos y yo, y no esto que somos ahora, no esta distancia que somos sino la luna en el agua, no el vacío sino el encuentro en el que fuimos uno, siendo dos. Soy antes y después de ti: la agonía de un mar en calma, de un silencio que ya nadie intenta romper. Estás donde se terminan mis huellas. Así de lejos… Así, ausente.
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Debe ser un escritor…
Se oculta el niño bajo las escaleras, allí donde apenas hay luz.
Aún no le han enseñado que quedarse quieto, con los brazos cruzados sobre las rodillas, no es la forma más efectiva de hacerse invisible. La verdad no creo que le importe mucho, no después de lo que pasó hoy, no después de darse cuenta de lo cruel que puede ser el silencio, más aun si es lo único que te ofrecen aquellos labios por los que uno, ingenuamente, quisiera dar la vida.
Recuerdo aquellos días en los que jugábamos juntos. Siempre tuvo miedo de la oscuridad, de encontrarse cara a cara con sus fantasmas, de vivir con ellos esa otra vida que los adultos confunden con un sueño.
El niño, mi amigo, se olvida de todo eso. Cierra los ojos, hunde la cabeza entre sus brazos y comienza a desaparecer. Puedo imaginar su voz. Está hablando con ellos. Los está inventando para aprender que el silencio es otra forma de ese amor del que hablan los libros, de ese amor que le permite hundirse en ella, en sus mejillas de sal, hasta morir, hasta vivir esa muerte de escritor, esa muerte de almas inventadas que cuelgan en ganchos de ropa, destiñendo vida sobre las alfombras…
Sí, definitivamente debe ser un escritor, uno que aún se cree un niño enamorado, un niño que juega a hacerse invisible bajo las escaleras, para estar con ella allí donde apenas hay luz.
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Vi lunas negras danzando sobre ti
Una de ellas, un tanto inquieta, cruzó por tus labios y se perdió debajo de tu falda.
Lentamente vimos crecer una luna llena en tu vientre.
Anochecieron tus ojos y mi cuerpo ya no fue tan breve.
Ya no era un cuerpo de niño improvisando el amor debajo de las sábanas.
Y fue triste, triste como sólo puede ser el sabor de la sangre, en la vida, en la orilla, justo cuando comprendes que hay que acercarse a la muerte para aferrarse al amor.
Y vi lunas negras, y tú viste lunas blancas, y juntos las vimos morir entre lágrimas confundidas, de esa vida que no es más tu vida y que te sonríe, y te espera todos los días, preguntando por mí… -
Saber qué soy…
Lo absurdo
Lo infinito
Lo etéreo
Lo que reposa más allá de esas nubes ambarinas
Lejos de mí,
Demasiado lejos de mí,
De mis manos,
De mi piel,
Es eso lo que yo busco,
Lo que quiero poseer
sin importar el costo,
El tiempo o la distancia.
Hay hombres que nacen para que el mundo pueda seguir girando,
Otros, para ser inmortales,
Presiento que vine a este mundo para que los demás no olviden que también se puede estar con los ojos cerrados, cazando mariposas, como si fueran cenizas verdes.
Si me preguntan quién soy diré que soy un sueño que no se acaba, que se alimenta y tiene voz, la tuya, la voz que hay en ti cuando muere un guayacán.