1. Vi lunas negras danzando sobre ti

    Una de ellas, un tanto inquieta, cruzó por tus labios y se perdió debajo de tu falda.

    Lentamente vimos crecer una luna llena en tu vientre.

    Anochecieron tus ojos y mi cuerpo ya no fue tan breve.

    Ya no era un cuerpo de niño improvisando el amor debajo de las sábanas.

    Y fue triste, triste como sólo puede ser el sabor de la sangre, en la vida, en la orilla, justo cuando comprendes que hay que acercarse a la muerte para aferrarse al amor.

    Y vi lunas negras, y tú viste lunas blancas, y juntos las vimos morir entre lágrimas confundidas, de esa vida que no es más tu vida y que te sonríe, y te espera todos los días, preguntando por mí…